1. La modernidad
es el proceso de secularización creciente del cristianismo. La modernidad no es
una nueva religión ni otra religión que ha invadido y sobrepuesto a la que ya
había. Si así hubiera sido, se habría producido una resistencia, una guerra al
invasor. No. Es la forma que paulatinamente va adoptado la religión profesada
socialmente. Por eso hay formas que se conservan, aunque cambien su significado.
Por eso los creyentes en la fe que se seculariza tolera bien los cambios de
significado, aunque eso cambios contengan las semillas de una vida que
destruirá esas creencias que se profesaban.
2. La cristiandad que
se seculariza ya no es la misma en todo el ámbito territorial donde está
asentada. Hay una cristiandad católica, una cristiandad luterana, una
cristiandad calvinista, una cristiandad anglicana, etc. Si queremos simplificar,
hay como dos grandes ámbitos cristianos: el católico y el protestante. El católico
quiere ajustar la nueva mentalidad a la tradición, y el protestante, como no
encuentra una autoridad que se lo impida, se adentra más decididamente en las nuevas
ideas. Naturalmente en uno y otro lado hay grupos que disienten de la corriente
mayoritaria.
3. DIOS, como
centro al que gravitan los esfuerzos humanos, se va entendiendo como Razón. Ella
es la guía de nuestra conducta y la que hay que rendir cuentas de nuestros
conocimientos. Debemos conocer sus posibilidades y sus límites para servirnos
eficazmente de ella. Las filosofías de los siglos XVII y XVIII prestan una
especial atención al estudio del entendimiento humano. Nada más hay que leer los
títulos de las obras de los principales filósofos de esos siglos: Descartes,
Discurso del método; John Locke, Ensayo sobre el entendimiento humano; Leibniz,
Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano; Hume, Investigación sobre el
entendimiento humano; Condillac, Ensayo sobre el origen de los conocimientos
humanos; Kant, Crítica de la razón pura; etc.
Si los grandes
autores medievales trataban de conocer la naturaleza y voluntad de Dios, ahora la
atención está puesta en algo más cercano y práctico: la razón humana.
4. La ESPERANZA adopta ahora la forma de progreso. La preocupación por la salvación personal se
vuelve algo más colectivo, social. El hombre con su razón podrá ir descubriendo
las fuerzas que mueven la naturaleza para ponerla a su servicio y satisfacer
sus deseos. La razón nos provee de los medios para modelar el mundo de acuerdo
con nuestras necesidades y propósitos. Y eso es el progreso y la riqueza:
disponer de los medios que puedan hacer realidad nuestras ambiciones.
5. La CARIDAD se
transforma en fraternidad, solidaridad. Todos los seres humanos somo iguales y
los logros que el esfuerzo colectivo consigue con su razón deben llegar a
todos. El Paraiso que el progreso promete debe poder ser disfrutado en este
mundo y por todos.
6. Con todo ello se
va imponiendo una forma de pensar instrumental, calculadora, dominada por la
cuestión de cómo lograr aquello que queremos. Una mentalidad que necesita
reducir la realidad a cantidad, que es lo que permite su control y dominio.
Una mentalidad que
deja en la sombra una forma de pensar especulativa, meditativa, contemplativa,
centrada más en los fines, en el qué es aquello que se pretende y da sentido a
la vida.
7. Esta nueva forma de cultura cristiana se presenta como más
humana y liberadora. Sin embargo, la realidad social siguió otros caminos: la
humanidad conoció enfrentamientos, masacres y genocidios de una magnitud
inédita. La Revolución Francesa, en nombre de la libertad, ejecutó a miles de
personas que disentían de ella y llevó la guerra a toda Europa. El trabajo en
las fábricas y minas se volvió inhumano, la Gran Guerra Europea experimentó
nuevas armas de exterminio, la Revolución Rusa fue una máquina de eliminar
disidentes, el nacismo sumió a Europa en la crueldad más abyecta… Para qué
repasar todo ese siglo XX.
8. ¿Podemos decir que hemos superado los horrores vividos?
Hoy nos encontramos en la llamada Cuarta Revolución Industrial. La digitalización total, la Inteligencia Artificial, la robótica, la ingeniería genética, toda esa tecnología tan útil y poderosa, se muestra como una máquina que ha agotado el combustible metafísico que la movía y sume a la sociedad en la pérdida de lo humano.
La secularización no solamente fue un movimiento de liberación de
la ignorancia, la superstición y el dominio clerical. Los nuevos amos recubrieron
sus ambiciones con vestidos muy atractivos, pero debemos seguir esforzándonos
por recuperar aquel pensamiento contemplativo que dé sentido a las posibilidades
que ha logrado la tecnología.