miércoles, 27 de mayo de 2026

PENTECOSTÉS

 

La festividad de Pentecostés es la culminación de la Pascua, la celebración de la resurrección de Cristo. Es la fiesta que muestra la realidad del Espíritu Santo, ese que ofrece como regalo, como don, disposiciones permanentes en el hombre para seguir los impulsos inspirados por el Espíritu de Dios. He aquí esos dones que se dieron plenamente en Cristo y que hace a los cristianos que los reciben dóciles a la inspiración divina.

Son siete: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.

Así los anunciaba el profeta Isaías.

"Saldrá un retoño del tronco de Isaí, y de sus raíces brotará un renuevo. Descansará sobre él el Espíritu de Yahvé; espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y temor de Yahvé. Y su deleite será en el temor de Yahvé; no juzgará según lo que ven los ojos, ni fallará según lo que oyen los oídos, sino que juzgará a los pobres con justicia, y fallará con rectitud en favor de los humildes de la tierra... La justicia será el cinturón de sus lomos".(Isaías 11:1–5) 

No se trata de virtudes adquiridas por el esfuerzo humano, sino inspiraciones de lo alto cuya naturaleza le es difícil de describir incluso por aquel que ha recibido ese don.

"El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido de Espíritu". (Jn3,8)

Lo que mueve al hombre ya no es el deseo de adquirir una determinada virtud, sino de abrirse, disponerse para dejarse empujar por esa fuerza que no proviene de él. Para nuestra mentalidad resulta difícil admitir que además de nuestras fuentes de conocimiento ordinarias (los sentidos y la razón) existe también la revelación.

Creo haber leído que Monseñor Munilla, obispo de Orihuela, se servía de una comparación para entender la diferencia entre los dones del Espíritu y el trabajo para adquirir ciertas virtudes. Era la diferencia entre navegar remando y navegar a vela. Me pareció muy sugerente.

El remero ha de estar fuerte, entrenarse para adquirir resistencia, tener disciplina, etc. Sabe que el avance de la barca depende de su fuerza. Todo ello muy meritorio. Pero quien navega a vela sabe que la fuerza no le viene de él, sino del viento. Debe estar muy atento para ver de dónde sopla, adaptarse a él, atender a lo que su dirección e intensidad pide que haga. Y pide para que le sea propicio. Eso le exige recogimiento, concentración que pone orden a la imaginación y los automatismos intelectuales que nos hacen que nuestra mente esté ocupada pasando continuamente de una cosa a otra. Una actitud de escucha, y eso exige silencio, con la mente volcada voluntariamente y en paz hacia aquello que le proporciona la fuerza a la nave.

Pentecostés es un día para enfocarse en ese don del Espíritu que se prometió a los apóstoles y sigue sosteniendo a la Iglesia que a partir de Él se formó.




jueves, 30 de abril de 2026

ESTAR EN EL LADO CORRECTO DE LA HISTORIA

Cuando alguien dice "que está en el lado correcto de la Historia" nos está diciendo de forma un tanto retórica que su opinión es la correcta y que el tiempo le dará la razón aceptando lo que él dice. Ellos están en la realidad que el tiempo, que es el que todo lo sabe, acabará mostrando.

No sorprende que consideren que el tiempo les dará la razón, pues en el fondo se tienen a sí mismos como los hacedores del tiempo, es decir, los hacedores de la Historia. Ven la Historia como una corriente continua de dirección y sentido únicos y cuya meta será el triunfo de la justicia, la libertad e igualdad entre todos los hombres. Se trata de un proceso irresistible hacia esa meta. El motor de la Historia es ese futuro con el que todo hombre sueña y tira de ellos.

En esa concepción la Historia ya no es maestra de vida, un conocimiento que nos ayuda a tomar decisiones y evitar repetir errores, sino aquella intuición de por dónde irán las cosas en el futuro. Paradójicamente están en el lado correcto de la Historia los que la niegan, pues ella representa lo ya superado, y que sólo cuenta como curiosidad o justificación del futuro que se desea. Para ellos la Historia es una construcción ideológica que justifica determinada acción política.

La creencia sobre los lados correctos e incorrectos de la Historia va ligada a la idea de "progreso" que empezó a ser común a partir de la modernidad, allá por el siglo XVIII en Europa. Los éxitos logrados por las ciencias de la naturaleza se trasladaron al resto de la vida social, lo que prometía una mejora constante de la Humanidad. Hegel concibió la Historia como un proceso gradual de liberación del hombre de la ignorancia. En Marx la Historia es aquel mecanismo que mueve dialécticamente la lucha entre oprimidos y opresores hacia una paz final: el paraíso comunista, en el que reinará la libertad y la justicia para todos. En Comte... No es necesario seguir poniendo autores, pues la idea de progreso es un elemento configurador de la mentalidad moderna.

De ahí que sean los grupos de izquierdas, autoproclamados progresistas, los que se consideren situados en el lado correcto de la historia. Y esto es equivalente a estar en posesión de la verdad, lo que los legitima para imponer su concepción de la vida y su visión política y económica.

Pero todo eso es una magna abstracción que deja a un lado el carácter limitado del conocimiento humano, su condición temporal, la presencia del sufrimiento y la enfermedad entre los hombres... Solamente al final de los tiempos estaremos en condiciones de distinguir el trigo de la cizaña, de poder distinguir qué lado era el correcto e incorrecto de la Historia.

En todo momento estamos en una encrucijada en la que cuentan tanto el conocimiento del pasado vivo en la memoria como nuestras expectativas sobre el futuro. Son ellos los que configuran nuestro presente. Como adelanto y guía sólo disponemos la que nos dejó Aquel que llegó en la plenitud de los tiempos.